En el desayuno del día siguiente sirvieron unas tortitas deliciosas, cangrejos de río y chuletas de carnero, y mientras desayunábamos subió Nikanor, el cocinero, a preguntar qué deseaban los visitantes para la comida. Era un hombre de mediana estatura, rostro abotargado y ojos pequeños, totalmente rasurado, y parecía que su bigote no había sido afeitado [...]

