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Retratos de Tina

January 27th, 2010 · 2 Comments · Uncategorized

Enero es el mes de las entregas. Es el momento del año en que de verdad haces cuenta de las omisiones del año anterior. Las consecuencias se empiezan a ver desde los primeros días de exigencias en el trabajo, pero como todavía queda un poco de espíritu navideño, la gente se dedica a sus propósitos las primeras semanas. Eso quiere decir que para cuando uno llega a la semana 3, la situación es crítica porque te deja con sólo semana y media para resolver todo el papeleo mal hecho el año anterior. Desde comprobación de gastos hasta los pedidos de clips se vuelven asuntos por los que te ves obligada a quedarte horas extras frente a un escritorio, con otros veinte trabajadores que están igual de estresados y tampoco saben por donde empezar.

Cientos de notas y recordatorios en la agenda.

No puede faltar un principio de año que no comience con un glorioso aumento de precios. Decidí alimentarme con queso Filadelfia y pasas argumentando que sería bueno para bajar los kilos que subí en navidad. Además no he siquiera visto mi cámara desde hace dos días, tengo las hormonas más alteradas que un neonazi atrapado en Haití y aún no me han pagado.

Resultado: Diarrea, gripa, cambios de humor. Falté dos días al trabajo.

Me he quedado con montañas de papeleo y no salgo de la oficina hasta pasadas las diez de la noche. Mi casa se ha convertido en una pocilga en la que tienes que caminar entre botellas de chela y dormir en el catre; pues sigo esperando que Martín traiga el colchón que quemó prendiendo velas aromáticas. Además solo puedo prender una fuente de luz a la vez, porque no tarda en llegarme el recibo. Mi hermana por solidaridad se mete en el día al departamento a llenar mi refri de comida saludable que no podré cocinar si no logro recordar donde quedó la hornilla después de la fiesta de fin de año con Anaís.

Retratos de Tina

Subió, entre otras cosas, la oferta de carne. Hay que ser muy cuidadosos en estos casos, pues con los propósitos de nuevo ciclo la carne se pone exquisita; dando amplio margen para el rompimiento, pero una vez llegando el estrés post- día15 las presiones son fuertes y pueden arruinar la oferta que en principio hubiera sido una ganga. Ahora, la carne no llegará como por entrega a domicilio pero las noches de oficina me impiden encontrar carnicerías abiertas. #CarneNecesaria?

Me encuentro atrapada más a menudo en compromisos con el teléfono y la computadora (ya ni siquiera mi cámara) que en alguna cita o llegando al Bar Reforma el día acordado. No he salido en semanas con nadie que no sea mi iPod con el que me siento en el café a twittear hasta que me arden los ojos. Empiezo a pensar que hasta mi vibrador debería venir con antena 3G.

Anoto en los pendientes de la agenda: Comprar baterías.

Se me han ido las semanas en salir de la oficina para ir a dormir. Por la mañana me despierto añorado que se haga de noche mientras espero parada frente a la cafetera el primer trago de seis o siete tazas que consuman el día.

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