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Hugo Gutiérrez Vega: Carlos en la memoria

March 1st, 2010 · Uncategorized

Si se piensa que Carlos Montemayor nació en 1947, y se estudian los aspectos principales de su vida, de su inteligente y compasiva rebeldía, y de su abundante obra literaria, se encontrará la recia figura de un incansable defensor de los derechos humanos, de los pueblos indígenas, de los humillados y ofendidos, y de quienes enfrentan con valor y convicción la violencia de los poderes estatales, y de los alicuijes matones al servicio de los poderes fácticos. Por todo esto y más, Carlos Montemayor fue un mexicano excepcional. Su vida y su obra enaltecen a la República.

Son muchas las facetas de su personalidad, y muchas las inquietudes que lo llevaron a escribir poemas, ensayos, relatos y novelas. De su poesía recuerdo sus primeros libros: Las armas del viento, Finisterra, Abril y otros poemas, y Abril y otras estaciones.

Sus poemas florecían en el clima benigno de la primavera; con ella llegaban a su ánimo las palabras para forjar el poema. Gran lector de poesía, tuvo siempre un acendrado amor por los misterios del lenguaje, y por la empresa de romanos que es la traducción. Tengo presente su Antología de la poesía griega, en la cual contó con la ayuda del poeta heleno, asentado en Nueva York, Rigas Kápatos. La curiosidad infatigable de Carlos anduvo también por los terrenos del latín, el sánscrito, el hebreo y algunas lenguas modernas. Mención especial merecen sus Encuentros con Oaxaca, sus antologías del cuento indígena, los estudios y trabajos sobre las lenguas nacionales. Brilla con luz poderosa su Diccionario del náhuatl en el español de México. Estos trabajos académicos se enriquecieron con su talante moral, con su permanente defensa de los derechos siempre cancelados de los indígenas, a quienes llamamos extranjeros en su tierra, y con su participación en comisiones que buscaban mediar entre el Estado y los grupos rebeldes.

Junto con la poesía, tal vez su primer y más constante amor, están los relatos y las novelas. En toda su prosa narrativa encontramos sus preocupaciones sociales y políticas, y su defensa de los oprimidos por el monstruo neoliberal. De sus relatos destaco Las llaves de Urgell, Operativo en el trópico y La tormenta y otras historias.

Su novela Guerra en el paraíso, prodigio de investigación cuidadosa, de pasión bien orientada y de excelente prosa, es una de las obras fundamentales de la literatura mexicana de todos los tiempos. Su recreación de la guerra sucia de los años setenta, y su fiel retrato de Lucio Cabañas, dan a su novela el carácter de testimonio sobre una rebeldía buscadora de justicia e igualdad, y de análisis, siempre ameno, de la crueldad con que el Estado autoritario enfrentó a una disidencia que partía del corazón mismo de los humillados y ofendidos de un país que ha tenido, como aspecto constante de las distintas etapas de su historia, la injusticia social y la abismal desigualdad. Ya desde sus estudios sobre el ataque al cuartel de Madera, Carlos se convirtió en el cronista más fiel y valeroso de las luchas populares de los últimos años. Su curiosidad era tan acuciante y tan unida a una ética limpia, comprometida y entusiasta, que le permitió hacer el estudio completo de la mayor parte de las manifestaciones de rebeldía que registra nuestra historia moderna.

Recuerdo la tarde entera que pasamos hablando de los conatos de levantamiento protagonizados por algunos miembros del sector juvenil del PAN, al terminar la campaña de Luis H. Álvarez. Huajuapan de León y Matamoros fueron los lugares en los cuales los muchachos panistas intentaron una sublevación popular. Su aventura acabó en las Islas Marías, en los muros de agua de los que habla otro gran rebelde, José Revueltas.

Se va Carlos dejándonos su libro más reciente entre las manos. Me refiero a La violencia de Estado en México. Con esta obra indispensable para el conocimiento de las horrendas realidades de nuestro país, culminan sus estudios sobre la búsqueda de la justicia y de la libertad. Lo despedimos con agradecimiento y admiración. Aquella tarde en la que hablamos surgió de repente el nombre de Yorgos Seféris. Los dos dijimos en voz alta el epígrafe de su poema sobre Helena de Troya: No te dejan en Platres dormir los ruiseñores. A Carlos le quitaron el sueño los ruiseñores de la literatura, del bel canto y los de las luchas sociales. Ahora duerme sin fin, como el torero celebrado por García Lorca. La historia de este pobre país nuestro vela su sueño. Sus amigos, sus lectores y su pueblo mantenemos viva su memoria.

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Adolfo Gilly: Adiós a un poeta

March 1st, 2010 · Uncategorized

En la madrugada de este último día de febrero se fue, dicen, Carlos Montemayor. Hace hoy un mes, el último día de enero, publicó un poema en La Jornada. Hablaba de un su amigo italiano, Tito Maniacco, un poeta de la ciudad de Udine en la región del Friuli, donde cien mil habitantes viven entre la montaña alpina y el mar Adriático.

Tito Maniacco murió el 22 de enero pasado, a los 78 años de edad. Era también indagador y narrador de historias, maestro de primaria, poeta de la provincia italiana y, además, militante comunista desde su juventud. Amaba narrar, hablar de los problemas y también de sí mismo y de sus experiencias. Era además un gran escuchador, tenía el raro don de conocer de inmediato a las personas y por eso en el partido todos lo querían, dijo de él Enrico Chiussi, amigo y compañero suyo en aquel hoy inexistente Partido Comunista Italiano. “Como político –agregó– era un comunista riguroso. Desilusionado del panorama actual, vivía no obstante retirado en sus lecturas”. Nunca perdió, dicen también sus compañeros, el afán de comprender el mundo y de cambiarlo, y el gusto por la ironía y la autoironía.

Esta inclinación de su espíritu iba tal vez envuelta como afirmación de su ser en su última voluntad: que su funeral fuera en el hospital donde murió, su ataúd cubierto por la bandera roja de su viejo Partido desaparecido, y su despedida La Internacional, aquel canto de lucha del siglo pasado y tal vez de alguno que vendrá. A ese amigo distante dedicó Carlos su último poema.

Tito Maniacco había escrito el prólogo de uno de los recientes libros de Carlos Montemayor, Los poemas de Tsin Pau. Dijo de él allí: “Carlos Montemayor alias Tsin Pau se vuelve un poeta chino, tal vez uno de tantos diseminados en la vieja antología de poetas chinos titulada Las trescientas poesías Tang, quizá del gran Tu-fu o del grandísimo Li Po”. Los poemas de Tsin Pau fue publicado en 2007 en Chihuahua por La Cabra Ediciones. Ese hombre de Parral que era Carlos dijo entonces que los había inspirado el haber visto en China paisajes semejantes a los de su Chihuahua.

El poema de Montemayor para su amigo era también su propio adiós. Me conmovió su tersura y su belleza y le escribí dos líneas en ese mismo día: Carlos: Me gustó mucho tu recuerdo para el poeta de Udine y te lo quería decir. Un abrazo. No disgustaría a la ironía de sí mismo que el propio Carlos solía esgrimir que, ahora en su recuerdo, publiquemos en La Jornada este breve retrato de Tito Maniacco y, una vez más, el poema anunciador que él le dedicó en su partida, junto con las fotos de ambos.

Foto

Tito Maniacco. Udine, Italia (1932-2010)

Farewell, Carlos, y larga vida en la otra vida.

28 de febrero de 2010.

* * *

Adiós al poeta Tito Maniacco, de Udine (23 de enero de 2010)

Carlos Montemayor

Dicen que el día de ayer mi amigo emprendió un largo viaje.

Sé que los poetas estamos acostumbrados a dilatadas travesías.

A veces las iniciamos desde nuestra mesa, desde la ventana, desde una página en blanco.

Nuestros largos viajes no son para descubrir o conquistar territorios; cuando logramos regresar, a menudo nos damos cuenta de que sólo pudimos comprender los territorios que son nuestros.

No lo hacemos tampoco porque deseemos estar en muchos lugares, salvo en ciertos sitios, en algunos instantes.

No podemos permanecer para siempre en la mujer que hemos amado, en el abrazo del sol y de las tierras que han sido también nuestra familia.

No podemos extender para siempre el brindis con los amigos fraternos y disertadores, que cantan y discuten hasta que despiertan el alba.

Tampoco viajamos para alcanzar el aliento de la poesía que nos guió:

sí para escuchar nuestro corazón, que no quiere entender.

Dicen que mi amigo ha emprendido un largo viaje.

Me imagino que se trata de una nueva jornada hacia la luz.

Una luz ahora lo recibe, lo comprende y le explica cómo somos.

Quizás, tras el túnel de luz que ha recorrido, lo recibe un aliento suave de aurora, acaso un velo gris de silencio, o tal vez un pequeño poblado que está de fiesta.

Me parece ver el pueblo en los valles de los Prealpes.

¿O será en lo alto de las cordilleras del Yang-Tsé?

¿En aquella cadena de montañas, las conocidas como las murallas de Chiang Tsun, donde termina pronto el verano y llegan los vientos fríos del norte, donde las águilas vuelan sobre las cumbres y su vuelo parece un dibujo, se asemeja a un pensamiento?

Quería regresar ahí, acaso.

O posiblemente estamos en la página en blanco de su viaje. Ahí levanta los brazos y nos llama, somos parte de esa fiesta que no termina, parte de ese largo viaje que a cada uno de nosotros nos sigue buscando, nos sigue recibiendo.

Lo distingo allá, a lo lejos.

Levanto la mano para saludarlo.

Pero sé que viaja entre nosotros.

Fuente: La Jornada

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Luis Hernández Navarro: Carlos Montemayor; cuando el tiempo falta

March 1st, 2010 · Uncategorized

Eran los primeros días de la sublevación zapatista. En el aire todavía estaba fresco el olor a pólvora. Junto a un amplio grupo de analistas mexicanos, Carlos Montemayor fue invitado a participar en un seminario sobre el alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional organizado por un importante think tank en Washington.

En la opinión pública había un intenso debate sobre la naturaleza y los alcances de la rebelión. Comenzaba la guerra de tinta e Internet. En los círculos intelectuales oficiosos la moda era presentar el levantamiento como producto de la manipulación de las comunidades indígenas de Chiapas por parte de un grupo de revolucionarios profesionales mestizos y del obispo Samuel Ruiz y su iglesia.

En su ponencia, Montemayor hizo añicos esta interpretación del conflicto. Explicó cómo el zapatismo sólo podía entenderse como parte de la historia de las guerrillas en el país a lo largo de varias décadas y, simultáneamente, como una guerrilla rural genuinamente indígena. Postuló que la insurgencia requería analizarse como parte de un movimiento afincado en una zona específica, crecido a la sombra de la urdimbre familiar, social y regional que lo encubrió y lo transformó de estación en estación del año; como una fuerza auténtica nacida de las comunidades.

Cuando al final de las presentaciones uno de los asistentes preguntó qué debía hacer Estados Unidos ante el conflicto, el novelista afirmó enfático: nada. No intervenir. Ése no es su asunto. La respuesta disgustó a los analistas estadunidenses, acostumbrados a pensar que la intervención de su país en los asuntos internos de América Latina, sea para defender la democracia y los derechos humanos, o sea para garantizar la estabilidad y los intereses de sus empresas, es una actividad legítima.

Durante años, el analista siguió escribiendo sobre el tema. Sus obras se convirtieron en una ventana privilegiada para asomarse al conflicto. Fueron traducidas a varios idiomas. En la librería de Aldo Zanchetta, en la ciudad de Lucca, Montemayor presentó la versión italiana de su libro sobre Chiapas. Inspirado por estar en la tierra de Giacomo Puccini, para sorpresa del público, en lugar de hablar sobre su texto, el escritor cantó arias del célebre compositor de ópera toscano.

Así se las gastaba Montemayor. Lo mismo desbrozaba la coyuntura nacional a contracorriente de las versiones oficiales que sacaba sus pistas musicales con amigos para desplegar sus dotes de tenor. Con igual erudición e interés abordaba temas de la cultura grecolatina que defendía el valor y la riqueza de las lenguas indígenas. Con idéntica soltura y solidez escribía de temas candentes de la actualidad desde la perspectiva del derecho, la teoría política y la historia. Lo hacía, además, con un explícito compromiso con los de abajo.

Durante los últimos años de su vida trabajó en su casa, dividiendo su tiempo entre la música y la literatura. Procuraba vocalizar un rato al día, lo que le servía como contrapeso para aguantar la presión de la escritura y el análisis político. Encontraba en la música lo que quería producir en literatura y en la literatura lo que deseaba hacer en música.

Polígrafo incansable, ensayista, poeta, traductor, novelista, investigador y divulgador de las lenguas originarias de México, analista político, miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, cantante de ópera, Montemayor sostuvo que la literatura recupera la dimensión humana de todo lo que existe. Defendió y practicó el compromiso del artista con su arte.

En una época en la que la moda intelectual reivindica las opiniones de la tecnocracia especializada y al intelectual mediático de derecha, Montemayor fue uno de los intelectuales públicos de izquierda de vocación universalista más relevantes del país. Colaborador regular de La Jornada, hizo del ejercicio periodístico una herramienta privilegiada para comunicarse con el gran público. A pesar de las limitaciones de espacio a las que el género obliga (lo que padeció y lamentó), difundió sus opiniones en la prensa escrita con un estilo directo y claro.

Escritor realista que buscó comprender el mundo a través de la palabra, su trabajo literario partió fundamentalmente de la poesía pero no siempre se mantuvo en la órbita de la labor con el verso. Su obra como narrador comenzó como un reflejo de la poesía en la prosa, aliado siempre al sentimiento de que la poesía es una forma de tomar conciencia de la vida humana. Su literatura se desarrolló en función de una realidad, social o sensorial, que tomaba conciencia a través de la palabra.

Dos experiencias dieron sentido humano y profesional a su vida artística. En la primera, su maestro Federico Ferro lo acercó al mundo y a las lenguas grecorromanas. Éste fue el origen (el nacimiento, podría decir) de mi condición de escritor, afirmó Montemayor. En la segunda, Óscar González Eguiarte lo acompañó en el descubrimiento de las luchas y reclamos sociales de los campesinos chihuahuenses de la década de los cincuenta y en el conocimiento de personalidades como Álvaro Ríos y Arturo Gámiz.

El trato que tuvo con una excepcional camada de dirigentes sociales e indígenas marcó su visión del mundo y su obra. “A partir de entonces –contó–, mi compromiso ha sido contrastar las versiones oficiales con las realidades sociales y humanas. Eso lo he hecho como analista político, como investigador, como historiador y como escritor, de manera que cuando se despertó mi vocación literaria sabía que en algún momento tendría que tomar estos temas, a los que siempre he estado apegado y nunca he perdido de vista.”

A la periodista cubana Yuris Nórido, Carlos Montemayor le confesó: “Me falta tiempo, nos falta tiempo. Para el periodismo, para la literatura, para la familia, para la amistad, para el amor… Siempre nos falta tiempo. Gran parte de la lucha de la vida es encontrar tiempo para lo que deseamos”. Creativo y vital, Carlos Montemayor se quedó sin tiempo. Tenía apenas 63 años de edad y muchas cosas que decir.

Fuente: La Jornada

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La Jornada: Montemayor, imprescindible

March 1st, 2010 · Uncategorized

La muerte prematura de Carlos Montemayor, acaecida la madrugada de ayer en esta capital, trasciende el ámbito de lo personal: se trata de una grave pérdida para el país en varias de sus dimensiones, y deja una ausencia irremediable en uno de los peores momentos de México.

Al ensayista, tenor, literato, traductor, investigador, lingüista, articulista, promotor cultural y luchador por la justicia social, los derechos humanos y las culturas indígenas, se le echará de menos en los terrenos correspondientes, en todos los cuales dejó obra trascendente. Fue, a su manera, un espíritu renacentista actuante entre los siglos XX y XXI.

Destacan, en particular, su labor de rescate, difusión y fortalecimiento de la literatura en lenguas indígenas; su fusión de virtudes académicas y narrativas, que cuajó en la novela Guerra en el paraíso –en la que plasmó parte de la historia de las organizaciones político-militares que, en los años 70 del siglo pasado, pretendieron transformar la realidad nacional por medio de las armas–, y su papel en la disuelta Comisión de Intermediación entre el gobierno federal y el Ejército Popular Revolucionario (EPR), al lado de Miguel Ángel Granados Chapa, Samuel Ruiz, Juan de Dios Hernández Monge, Enrique González Ruiz, Rosario Ibarra de Piedra y Gilberto López y Rivas.

Montemayor, además de investigador, erudito, creador literario e intérprete operístico, era un hombre consciente de las lacerantes injusticias que padecen desde siempre las mayorías depauperadas y que se han profundizado y extendido en forma alarmante en las tres más recientes décadas, como resultado de la implantación del modelo económico neoliberal y de la pérdida de rumbo por el grupo que detenta el poder público. Esa conciencia lo hizo mantenerse en contacto inmediato con las luchas sociales que han sido la expresión de las mayorías depredadas y las minorías oprimidas ante el avance de los intereses privatizadores, la descomposición institucional y los amagos autoritarios y antidemocráticos.

El Montemayor articulista honró estas páginas con sus escritos. Para La Jornada, su muerte es la pérdida irreparable de un amigo y de un colaborador excepcional, y este diario expresa solidaridad y afecto a sus familiares.

En el México de hoy, el poder político en todos sus niveles se ejerce con ineptitud, faccionalismo y patrimonialismo en grados nunca vistos, y se hace presente el riesgo de que este proceder termine por generar estallidos sociales e ingobernabilidad. En esta circunstancia, la comprensión y la acción de Carlos Montemayor resultaban agudamente necesarias. Al país va a hacerle mucha falta su pasión social y su rigor analítico, su creatividad y su serenidad, su independencia y su compromiso. Se nos ha muerto un imprescindible.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/03/01/index.php?section=opinion&article=002a1edi

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Me voy

February 25th, 2010 · Uncategorized

Ya la piel no me retiene.
Me despido sin pudor.
No pasa por mí la vergüenza
desnuda, expuesta en el reflejo.

Con la cara cubierta
y las piernas desdobladas
me deshago. La pena me rompe
desde dentro, podrida
engañada, vacía de palabras.

Apartada, inmovil
me voy a desaparecer.
Me voy, me veo desgajada,
dislocada. Me iré poco a poco.

Conmigo se irá el pasado
y me iré a vivir con el viento.
Me llevo la pena a cuestas
y mi historia quedará hecha trizas.

Pieza envenenada
del mundo que me aleja.
Recuerdo, seré espejo
de nada,
de polvo y mis huesos.

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3 pasos para regresar a los clásicos y no dormir en el intento

February 22nd, 2010 · Chahuistle, Uncategorized

Cada año nos prometemos que: ahora sí vamos a leer aquel libro que tenemos sosteniendo la foto donde salimos abrazando al perro. Cada año sacamos el libro, comenzamos a leer las primeras veinte páginas arrinconados en el sillón, con una taza de café y música relajante de fondo. Por supuesto, a la primera oportunidad que hay vamos por más café, le cambiamos a la rola, y hasta atendemos a la vecina a la que usualmente no se le abre porque es bien metiche.

En una época de múltiples historias refritas y malos remakes de viejas obras, es indispensable tener algunos referentes culturales para saber de dónde han sacado las actuales series, las pelis y hasta los blogs sus ideas para crear historias cuando se dicen estar basados en algún clásico.

Contar es recontar las historias por donde muchos han pasado, es revisar la manera en que hablamos y escribimos, es repensar las cosas que hacemos, pensamos y decimos. Por eso, es importante darle una repasada a las historias que se han escrito antes de nuestro tiempo.

Cuáles son los peros que siempre le ponemos a los clásicos?
- Que el uso del lenguaje es complicado y no entendemos la historia
- Que es muy descriptivo y entonces cuando llevamos apenas media página ya nos dió sueño
- Que no tienes tiempo para leer más que la yahoo noticias por la mañana

¿Ya sabes cuál es la tuya? Pues en cualquiera de estos casos, como diría mi abuela: Todavía tienes remedio, solo necesitas algo de que agarrarte.

Herramientas en mano

No hay manera de alcanzar objetivos si no es entrándole a la brava. Lo que hasta ahora has hecho es tomar algún libro recomendado o escogido a lo bruto, lo has empezado a leer y abandonado casi al mismo tiempo. Hacerte de herramientas te ayudará en el transcurso de la lectura de tu libro.

1- GOOGLE IT!- Si ya tienes en mente algún título o autor sobre el cual quieres empezar a leer, o si quieres terminar de leer ese libro que cientos de veces has dejado a la mitad; ocúpate de investigar cinco minutos. Agarra el Google o la Santa Wikipedia y teclea el título o autor; segúramente encontrarás información que no sabías o algunos comentarios sobre el análisis de la novela. Esta información te ayudará a entender el contexto de la obra o su autor, no será una historia suelta en el aire nada más.

¿Todavía no sabes qué libro leerás? GOOGLE IT ANYWAY!!! busca tu tema de interés + literatura, seguro que algo saldrá.

2- EL LIBRO- Compra una edición buena del libro que quieres. Te recomiendo no empezar con un libro prestado a menos que sea imposible de conseguir, lo que no queremos es que te sientas presionado. ¿Cómo vas a saber que es una buenaedición? Pues siempre debe tener un estudio introductorio y de preferencia, pies de página para las referencias del traductor o editor. ¿Porqué? Las referencias son muy útiles para no tener que estar yendo y viniendo a wikipedia a cada rato o estando constantemente quedando con dudas sobre lugares, palabras, nombres de personajes históricos, etc. Una buena edición contiene esta información, especialmente si el traductor es un experto en el estudio de la obra.

Lee el estudio introductorio, ya sea antes o después de leer el libro, pero no te lo vayas a perder. Puede que en él encuentres parte de la historia del autor, su momento histórico, el análisis de la obra o hasta chismes jugosos de la época en que fue escrito lo que vas a leer.

3- ¿CUÁNDO?- Debes escoger el momento en que vas a leer y ponerte un tiempo aproximado o una hora del día en que dedicarás a la actividad. El mínimo de tiempo que necesitarás para esta actividad son 15 min. y máximo 30, para no sobrecalentarte el cerebrín. Hay gente que lee muy rico en el metro (para envidia mía porque yo me guacareo), hay otros que se van al café, o quienes leen antes de dormir. Debes ser razonable y crítico contigo mismo acerca de tu capacidad de concentración pues si tomas una cafetería y nomás no te puedes concentrar con el ruido y el movimiento, pasarás horas nomás mirando letras sin sentido. Ahora, no cambies ese horario para leer hasta que acabes el libro. Te sugiero no usar tus breaks en el trabajo, porque esos a veces cambian y son necesarios descansar no para hacer trabajar demás a tu cabeza.

Yo doy las siguientes opciones que me funcionan, tomando en cuenta que yo tengo una capacidad de concentración menor que la de mi perro. Estas referencias son para que tengas ideas del tipo de factores que considero cuando leo.

- Leer 15 minutos durante el desayuno. A esta hora tienes fresco el cerebro y hay pocas distracciones. El pero es que si tienes un compromiso y salen volado de casa, ya no leíste.
- Leer 20 minutos antes de dormir. A esta hora tampoco hay distracciones y la cama es un buen lugar para no andar dejando olvidado el libro. Hay que tomar en cuenta que en épocas de mucho estrés laboral, lo que uno menos hace es leer sino a) embriagarse, o b) llegar rendido y dormir.
- Leer en el café. Puedes tiempo específico para ir a leer unas horas a algún café o simplemente en casa. Ni siquiera significa que por tener cita con tu libro no puedes andar con tus cuates, al contrario, encontrarás que hay cuates que andan buscando con quien ir al café y acompañarse mientras leen.
- Leerle a alguien más. Hacer el compromiso de leerle alaguien que no puede leer, ya sea niño, viejo, enfermo o simplemente para compartir es una actividad poco común, pero la verdad es que te puede ayudar mucho y crea lazos de amistad y solidaridad muy fuertes.

Entrarle a sabiendas

Puedes apechugar y sentarte religiosamente a pasar los ojos sobre cada libro de aquí hasta que te mueras. Sin embargo, lo ideal es que abordes a los clásicos con más herramientas que la paciencia. Los clásicos son las obras literarias que han marcado la pauta en la que se escribirán las otras literaturas del mundo. Estos textos conforman la base cultural y social de las civilizaciones actuales pues en su momento fueron los discursos mediante los cuales se legitimaron. Digamos que fueron las historias que en su conjunto conforman lo que pensaban y como actuaban personas de la época.

Éntrale a la leída de las historias que hasta hoy son la inspiración para nuestros retos tecnológicos, para nuestras pelis y hasta para contarle luego a los sobrinitos.

Hay historias mucho más retadoras que el Twilight y Dan Brown. NO LE SAQUES!

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Una anciana en la mixteca poblana

February 12th, 2010 · Chahuistle

anciana

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Insurgente: Muere la última miembro de una tribu y, con ella, una lengua y una cultura

February 4th, 2010 · Uncategorized

Foto: Insurgente.org Con la desaparición de los Bo ya sólo quedan vivos 52 integrantes de la etnia ‘Gran Andamanese’. Hagan clic en “Leer más” para ampliar la información y escuchar la voz de Boa. (En la fotografía, Boa, la última Bo, que acaba de fallecer a los 85 años).

La semana pasada murió Boa, una mujer de 85 años que era la última persona viva de la etnia Bo. Esta tribu, que habitaba las islas indias de Andamán desde hace 65.000 años, estaba considerada una de las más antiguas de la tierra.

Con la desaparición de los Bo ya sólo quedan vivos 52 integrantes de la etnia ‘Gran Andamanese’, que comprendía diez tribus distintas entre sí. Cuando en 1858 los ingleses colonizaron el subcontinente indio, había más de 5.000 ‘Gran Andamanese’, que llegaron a ser conocidos por su resistencia a cualquier contacto con personas ajenas a su comunidad.

Según los antropólogos, la extinción de los Bo es consecuencia directa de su aislamiento, la modificación de su entorno y su incapacidad para integrarse o coexistir con otras comunidades. Para algunos, como la lingüista Anvita Abbi, a la irreparable pérdida cultural que supone el final de un cultura se une el drama personal de Boa, la anciana Bo que pasó los últimos años de su vida sin nadie con quien poder conversar en su lengua materna y sin una persona afín a su cultura con la que poder evocar recuerdos.

Todos los intentos de trasladar a esta población fuera de su territorio han resultado catastróficos: ninguno de los 150 niños ‘Gran Andamanese’ nacidos fuera de las islas sobrevivió más de dos años. En la actualidad, esta población subsiste gracias a los suministros de comida y agua que reciben del gobierno indio por medio de barcos militares.

La India es el estado con más lenguas en peligro de desaparición de todo el mundo. En este estado se hablan cerca de 1.600 idiomas (casi una cuarta parte de los que hay en todo el mundo). De ellos, 195 están a punto de desaparecer, como el Bo.

El Mundo: Miguel Ángel Gayo Macías

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Olga Harmony: Yo soy mi propia mujer

February 4th, 2010 · Uncategorized

Por múltiples razones que no viene al caso exponer aquí, fui a ver muy tardíamente la exitosa obra del dramaturgo estadunidense Doug Wright que obtuvo multitud de premios como el Pulitzer, el Tony y el Lambda. Quizás no es muy conveniente escribir de un montaje que ya cumplió sus 100 representaciones, pero los productores Juan Torres y Guillermo Wiechers –que la tradujeron al español– se han pronunciado por continuar representándola por larga temporada y es importante hablar de ella por dos razones, una teatral y otra extra teatral. Empezaré por la segunda. Como muy bien dijeron las dos madrinas que develaron la placa, Carmen Aristegui y Eugenia León, la vigencia del tema es mayor que nunca en estos tiempos de homofobia e intransigencia con que el gobierno federal, llevado de la mano por lo más conservador del alto clero (que se atreve a derramar las más soeces injurias contra homosexuales y lesbianas) se lanza en furibundos ataques al que ama de manera diferente.

En este amenazado islote de laicismo en que se está convirtiendo el Distrito Federal la ley aprobada por la Asamblea Legislativa que legitima el matrimonio entre homosexuales y la posibilidad de que éstos adopten niños, ha desatado la más violenta y oscurantista embestida del gobierno, el clero y el PAN. Aunque con generosidad reconocen que los homosexuales también son seres humanos, llevan su hipocresía a condolerse de los niñitos que pudieran ser adoptados, condolencia que nunca han manifestado ante los payasitos de crucero, por ejemplo, aunque también lo hacen por la destrucción de óvulos fecundados. Científicos e intelectuales de alto nivel han tratado de explicarles cómo son las cosas, pero ellos no entienden. Yo sólo añadiría lo que todos sabemos, que algunos personajes gay del campo de la cultura y el entretenimiento adoptaron niños hace algunos años y nadie los injurió, antes se vio como acto generoso, como ahora porque entonces hacerlo no les era políticamente provechoso.

En lo que se refiere al hecho teatral, Yo soy mi propia mujer narra la vida de Lothar Berfelde, el extraño travesti de vida accidentada que con el nombre de Charlotte von Mahlsdorf –que adoptó no sólo por respetar su ser femenino sino por alejarse del recuerdo de sus años de cárcel por asesinar en un momento de ofuscación a su padre nazi y homófobo– fue ampliamente conocido en las dos partes del Berlín de la guerra y después en la postguerra por fundar el museo del mueble alemán Gründerzeit. Si bien el crimen contra su padre y actitudes como haber sido informante de la Stasi denunciando a amigos y conocidos, lanzan desagradables sombras sobre Lothar-Charlotte, el haber podido resistir en dos sistemas homófobos como el nazismo y el llamado socialismo real y luego combatido a los neonazis, convirtió al contradictorio personaje en una especie de icono de muchos movimientos gay y es por ello que vale enfrentarlo a los nuevos aires de odio que estamos viviendo. Doug Wright se basa en las memorias del travesti, llamadas como la obra, en documentos y en conversaciones con él, para narrar en su unipersonal que no necesariamente guarda la temporalidad.

En una sencilla escenografía de Sergio Villegas, que rescata algunos bellos muebles del museo, y con vestuario de Cristina Sauza, Héctor Bonilla lleva a cabo una destacada interpretación de más de treinta personajes, principalmente Charlotte y el propio autor del drama. En otras muchas ocasiones Bonilla ha llegado a sobreactuar sus papeles, enviando ciertos “guiños” a los espectadores, pero ahora muestra una gran contención matizando a cada uno de los personajes de la mejor manera, lo que se debe sin duda a la necesidad de rescatar los más importantes momentos de su trayectoria y también a la dirección de Lorena Maza que le marcó muy discretos desplazamientos en su trazo para enfocarse en la actoralidad. Sin duda no es tan difícil cambiar de uno a otro rol para un actor entrenado, pero Héctor Bonilla va más allá en sutileza y yo pondría de ejemplo su ligero amaneramiento cuando encarna a Doug Wright en contraste con la tímida y serena, pero nunca amanerada Charlotte von Mahldorf.

Fuente: La Jornada

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José María Pérez Gay: Treblinka, el campo de la muerte

January 30th, 2010 · Uncategorized

Según el diccionario latino-español de Agustín Blánquez Fraile, Sacer significa “sagrado, consagrado, sacro”, aunque también “maldito, execrable, abominable, detestable”. Giorgio Agamben, el filósofo italiano, encontró el concepto y lo puso en circulación –hace una decena de años– en su libro Homo Sacer: el poder soberano y la nuda vida. “El protagonista central de este libro es la vida nuda y vínculada”, escribe Agamben, es decir, “la vida del homo sacer que se puede quitar y sacrificar”. Se trata de una sospechosa figura del derecho romano arcaico, Sacer que incluye la vida humana en el orden jurídico sólo en forma de exclusión, es decir, en la posibilidad de darle muerte sin sanción.

Ningún ejemplo más radical del concepto del homo sacer que el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau –cuyos prisioneros vivieron su liberación hace 65 años. Un millón de muertos en el campo son demasiada gente, un universo concentracionario irrepetible, la fábrica de cadáveres del horror y la muerte. Por esa misma razón, Agamben escribió muchos años después Lo que queda de Auschwitz: el archivo y el testigo (2000).

“Desde la perspectiva del historiador, conocemos, hasta en los detalles mínimos, lo que sucedía en Auschwitz durante la fase final de su exterminio”, los deportados eran conducidos a las cámaras de gas por una escuadra integrada por sus propios compañeros judíos, los llamados Sonderkommando, que se ocupaba de sacar de allí los cadáveres, de lavarlos, de recuperar los dientes de oro y el cabello de los cuerpos antes de ponerlos en los hornos crematorios.

“Quizá no hay nadie que haya expuesto con mayor inmediatez esa divergencia y ese desasosiego, como Salmen Lewental”, un integrante de los Sonderkommando, que escribió sus testimonios en unas hojillas enterradas muy cerca del crematorio III, que salieron a la luz 17 años después de la liberación de Auschwitz: “Ningún ser humano puede imaginarse los acontecimientos tan exactamente como se produjeron, y de hecho es inimaginable que nuestras experiencias puedan ser restituidas tan exactamente como se produjeron (…) nosotros, un pequeño grupo de gente oscura que no dará demasiado que hacer a los historiadores”. Salmen Lewental se equivocó radicalmente.

El campo de Treblinka empezó a trabajar cuando, el 24 de julio de 1942, se inició la deportación de judíos: “De acuerdo al informe de las SS Brigadenführer Jürgen Stroop”, un total de 310 mil judíos fueron llevados en trenes de carga desde el gueto de Varsovia a Treblinka durante el periodo comprendido entre el 22 de julio y el 3 de octubre de 1942.

La vía del tren se extendía desde la estación ferroviaria de Treblinka hasta dentro del campo. Había dos barracas cerca de las vías del tren que eran utilizadas para almacenar las pertenencias de los prisioneros. Una estaba disfrazada para parecer una estación de tren. Había otros dos edificios a 100 metros de las vías. Contenían las ropas y pertenencias de los prisioneros. Una era utilizada como un cuarto para que las mujeres se desvistieran, en donde de la misma manera recibían un corte de cabello.

Había un oficial de caja, quien recolectaba el dinero y las joyas para “guardarlas en un lugar seguro”, una enfermería, donde incluso, viejos o ya fallecidos eran llevados, y una pequeña barraca con el símbolo de la Cruz Roja. Ahí, los prisioneros eran llevados a la orilla de una hoguera para ser quemados. Tenían que hacer este viaje desnudos antes de que les dispararan en la nuca.

Desde su entrevista con el SS Unterschaführer Franz Suchomel, Claude Lanzmann nos cuenta en su espléndido documental, Shoah, sobre los primeros días de Treblinka en agosto de 1942:

“Cuando llegué, Treblinka estaba trabajando a toda su capacidad. El gueto de Varsovia estaba siendo evacuado por ese entonces. Tres o cuatro trenes llegaron en dos días, cada uno con tres, cuatro, cinco mil personas a bordo, todas de Varsovia (…) Así que llegaron tres o cuatro trenes, y desde que la ofensiva contra Stalingrado estaba en su culminación, los convoyes de judíos los abandonaban a un lado de la estación de tren. Lo que es más, los vagones eran franceses, hechos de acero. Así que mientras cinco mil judíos llegaban a Treblinka, tres mil morían en los vagones. Habían intentado suicidarse cortándose las venas. Los judíos que bajaban del tren, la mitad estaban muertos y la otra mitad dementes. En los otros trenes que venían de Kielce y otras partes, al menos la mitad estaba muerta. Los amontonábamos en el andén. Miles de personas amontonadas una encima de la otra en la rampa. Amontonadas como madera. Además de esto, otros judíos, que aún estaban vivos, esperaban ahí durante dos días: las pequeñas cámaras de gas no podían darse abasto. Las cámaras funcionaron día y noche durante aquel periodo. Cuando comenzaron los bombardeos aliados, el grito de los guardias: Krematorium ausmachen! (¡Apagad los hornos crematorios!)”

El trabajo lo hacían cuadrillas especiales, los Sonderkommandos, prisioneros judíos dispuestos a todo por sobrevivir. La cuadrilla azul era responsable de descargar el tren, cargar el equipaje y limpiar los vagones. La cuadrilla azul tenía la tarea además de desvestir a los pasajeros y llevar sus ropas al área de almacenamiento.

Los goldjuden –judíos de oro– se encargaban de administrar el dinero, oro, acciones y joyería. Efectuaban una búsqueda minuciosa en los prisioneros antes de enviarlos a las cámaras de gas. La dentista abría las bocas de los muertos y sacaba el oro de los dientes. Uno de los oficiales de la SS más crueles y responsables de crímenes contra la humanidad en el campo de Treblinka fue el SS Untersturmführer Kurt Franz.

El campo de Treblinka se cerró ante el temor de los nazis de que el centro de exterminio fuese descubierto por los ejércitos soviéticos. En 1965, después de un informe del doctor Helmut Kraunsnick, director del Instituto para la Historia Contemporánea en Munich, la Corte de Casación en Düsseldorf concluyó que el número de personas asesinadas en Treblinka ascendía al menos a 700 mil. En 1969, la misma corte, después de tener nuevas evidencias reveladas en un informe por el demógrafo experto doctor Sheffler, elevó el número a 900 mil. De acuerdo con los guardias alemanes y ucranianos que estaban estacionados en Treblinka, se cree que el número de víctimas fatales fue entre un millón y un millón 400 mil. Entre los que perecieron estuvo Lidia Zamenhof, hija del iniciador del esperanto, L. L. Zamenhof.

Cuando llegué a Berlín Occidental se estrenaba la obra de teatro El Vicario (Der Stellvertreter), de Rolf Hochhuth, bajo la dirección de Erwin Piscator. El estreno fue un gran escándalo público. Rolf Hochhut acusaba a Eugenio Pacelli, Pío XII, de haber guardado silencio ante el judeocidio, por lo tanto el mismísimo Papa era también culpable. Recuerdo que una calle del barrio de Dahlem se llamaba Eugenio Pacelli. Por una orden directa de la alcaldía fue retirado el nombre de Pacelli y cambiaron el nombre a la calle.

Periódico La Jornada
Sábado 30 de enero de 2010

http://www.jornada.unam.mx/2010/01/30/index.php?section=mundo&article=032n1mun

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Retratos de Tina

January 27th, 2010 · Uncategorized

Enero es el mes de las entregas. Es el momento del año en que de verdad haces cuenta de las omisiones del año anterior. Las consecuencias se empiezan a ver desde los primeros días de exigencias en el trabajo, pero como todavía queda un poco de espíritu navideño, la gente se dedica a sus propósitos las primeras semanas. Eso quiere decir que para cuando uno llega a la semana 3, la situación es crítica porque te deja con sólo semana y media para resolver todo el papeleo mal hecho el año anterior. Desde comprobación de gastos hasta los pedidos de clips se vuelven asuntos por los que te ves obligada a quedarte horas extras frente a un escritorio, con otros veinte trabajadores que están igual de estresados y tampoco saben por donde empezar.

Cientos de notas y recordatorios en la agenda.

No puede faltar un principio de año que no comience con un glorioso aumento de precios. Decidí alimentarme con queso Filadelfia y pasas argumentando que sería bueno para bajar los kilos que subí en navidad. Además no he siquiera visto mi cámara desde hace dos días, tengo las hormonas más alteradas que un neonazi atrapado en Haití y aún no me han pagado.

Resultado: Diarrea, gripa, cambios de humor. Falté dos días al trabajo.

Me he quedado con montañas de papeleo y no salgo de la oficina hasta pasadas las diez de la noche. Mi casa se ha convertido en una pocilga en la que tienes que caminar entre botellas de chela y dormir en el catre; pues sigo esperando que Martín traiga el colchón que quemó prendiendo velas aromáticas. Además solo puedo prender una fuente de luz a la vez, porque no tarda en llegarme el recibo. Mi hermana por solidaridad se mete en el día al departamento a llenar mi refri de comida saludable que no podré cocinar si no logro recordar donde quedó la hornilla después de la fiesta de fin de año con Anaís.

Retratos de Tina

Subió, entre otras cosas, la oferta de carne. Hay que ser muy cuidadosos en estos casos, pues con los propósitos de nuevo ciclo la carne se pone exquisita; dando amplio margen para el rompimiento, pero una vez llegando el estrés post- día15 las presiones son fuertes y pueden arruinar la oferta que en principio hubiera sido una ganga. Ahora, la carne no llegará como por entrega a domicilio pero las noches de oficina me impiden encontrar carnicerías abiertas. #CarneNecesaria?

Me encuentro atrapada más a menudo en compromisos con el teléfono y la computadora (ya ni siquiera mi cámara) que en alguna cita o llegando al Bar Reforma el día acordado. No he salido en semanas con nadie que no sea mi iPod con el que me siento en el café a twittear hasta que me arden los ojos. Empiezo a pensar que hasta mi vibrador debería venir con antena 3G.

Anoto en los pendientes de la agenda: Comprar baterías.

Se me han ido las semanas en salir de la oficina para ir a dormir. Por la mañana me despierto añorado que se haga de noche mientras espero parada frente a la cafetera el primer trago de seis o siete tazas que consuman el día.

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Un retrato que me encanta

January 25th, 2010 · photography

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La viejita del café

January 18th, 2010 · Uncategorized

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Las horas

January 16th, 2010 · Uncategorized

Tú me llevas a guiarme por los vientos
hacer tierra en la costa que celosa
me quita las horas, los horrores.

Por el cielo, me quitas el sueño
separando mis deseos, aquel muro
que calla mis manos por la noche.

Tú has dejado mi vuelo, sin alas
el viaje de rostros blasfemos
que comen nuestras horas.

© Clitemnistra

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Las hojas

January 16th, 2010 · Uncategorized

Abro las páginas de aquellos cuadernos
que en la oscuridad pierden su figura.
Perdidos se encierran polvo y días
bajo mi mar vacilante y solitario.

No me salva el recuerdo de haber huido.

Entre las sombras desentierro mi llanto.
Me enloquecen las huellas, luces arrancadas
de mis actos cobardes. Las hojas
nombran uno a uno mis actos.

Silencio y promesas que amo y pierdo.

© Clitemnistra

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Andrés Manuel López Obrador: Mensaje 11 Enero 2010

January 12th, 2010 · Uncategorized

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Deleted Scenes from Paranormal Activity

January 12th, 2010 · Uncategorized

Los chicos de College Humor ponen este video cagadísimo de la peli Pranormal Activity.

CollegeHumor: Paranormal Activity

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Historia

January 7th, 2010 · Uncategorized

Mi historia no termina donde mi cuerpo.
Es mi relato que se hace del tiempo
en que abro los ojos, deseando
que el día se haga corto y yo haya muerto.

Qué amargo mi paso bajo esa nube,
tierra que planea en mi boca los suspiros.

Mi cuerpo se termina aquí donde agotada
arrastro la conciencia. Mi ausencia pasará
y se hará duna de arenas cristalinas
transparente a todos los cuentos.

Clitemnistra

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En domingo

January 7th, 2010 · Uncategorized

Me disculpo.
Es domingo, me perdono.
Me levanto tarde y te llevo el café
debajo de la sábana
y con el periódico. Te leo
con los ojos en la línea.
La última línea que me condena
y me delate una sonrisa.

Excúsame,
es domingo y te pienso;
egoísta yo, hasta el fín del mundo.
No tengo nada, ni razones
para levantarme
y leerte hoy, sin pena
poesía.


Clitemnistra

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Retratos de Tina

December 30th, 2009 · Uncategorized

Dos semanas, un gasolinazo, un tortillazo y varias reuniones navideñas después emprendo mi viaje annual como descando a los compromisos descarriados. Las calles y casas de la ciudad se encuentran llenas de adornos navideños, pero la atmósfera tensa, la gente anda con gestos preocupados, lo que hace que tanto adorno adopte tintes de urgencia y ansiedad casi palpable.
No quise contrariar a mi madre en la preparación de la cena familiar. En ese mismo intento de abnegada obediencia quemé la pasta y dejé cruda la carne sacándola del horno a la exacta hora en que me había sido encomendado.

Por suerte este año mi desastrozo paso por el mundo no fue el tema predilecto para la discusión navideña. Mi prima Gabriela, la que era como un prodigio de la naturaleza, tuvo a bien embarazarse y estar en pleno trámite para contactarse con una organización que ayuda a mujeres de estados donde han penalizado el aborto. El escándalo familiar fue tal que en el momento ni siquiera chistaron cuando Gabriela dijo que había sido yo quien la había dado los datos de esa organización.

Pobre prima, con expectativas tan desproporcionadas sobre su persona, era solo un asunto de tiempo antes de que se desmoronara el teatrito de la perfección impuesta.

La cena dedicada al amor y la paz se fue en indirectas y culpas entre los platos de comida, que no tan abundantes como en años anteriores, se iban pasando por la mesa. Qué desarticuladas pueden ser las familias cuando insisten en la armonía navideña.

Ya para el 25 todo era nuevamente pura felicidad. Las tías se llevaron a la prima a ver al ginecólogo familiar a que la atendiera de urgencia, le checara hasta las muelas picadas y le explicara a ‘la niña’ con lujo de fotos y videos los ‘horrores’ del legrado, auspiciado por PROVIDA. Por supuesto, se reunieron todas las féminas para que hablaran con la muchachita confundida sobre lo importante que eran los hijos; que lo que pasaba era que en realidad ella quería un bebé, pero no lo sabía aún. Por tanto, lo mejor era que tuviera al bebé y que ya cuando llegara ya habría aprendido a amarlo “como todas las madres aprendemos”. Además, LA FAMILIA presionaría para que el noviecito se casara con ella, ni modo que se manchara siendo madre soltera.

Después de esta charla la llevaron a comer y a pasearla, cuidándola como si estuviera convaleciente, para visitar decenas de tiendas de maternidad. Y como era de esperarse, Gaby regresó del paseo aterrorizada y llena de remordimiento. Como reafirmación, le quedaban debajo de la blusa blanca de algodón unos moretones casi negros de la paliza que le había puesto el flamante novio perfecto cuando unas semanas antes había salido positivo su prueba de embarazo. Como el adulto ejemplar que debía ser, el novio sacó a Gabriela de su propio departamento gritándole todo tipo de bendiciones desde la ventada de un tercer piso, argumentando que era una puta viciosa y que ese niño no era suyo. Supongo que en esas cabezas el esperma viaja como WiFi abierto.

Los recalentados pasaron pacíficamente entre las opiniones, debidamente filtradas por Televisa y TVAzteca, sobre los narcos, matrimonios gay, Copenhagen y la pista de Hielo de Ebrard. Fue tan afortunado mi día de navidad que me llamaron a cubrir nota roja justo antes de la cena. Pensé que era mi esperado regalo de Santa Clos y que debía ser como cuenta pendiente de buen karma acumulado. Cuando llegué al lugar resultó ser que el accidente aparatoso con luz de tarde era el del auto de un buen amigo mío contra un camión de carga. Al camión no le pasó gran cosa, pero a mi cuate lo tuvieron que sacar del auto casi con espátula y destiladora. Espero que ese no haya sido mi karma.

El 26 emprendí el anhelado viaje anual, viaje que hago religiosamente hacia todos lados y a la nada para reponerme del año que termina. Usualmente aprovecho para comprarme en esos días una agenda nueva y comenzar a meterle las fechas importantes; también tomo esos días para releer mi novela favorita y tomarme el tiempo de tomar las fotos que a veces se dificultan entre los politiquillos y los eventitos. Me parece que viene tan rápido el siguiente año que apenas dará tiempo de cerrar la puerta al viejo. Para este año no me llevé la agenda nueva o el libro de siempre, ni siquiera me despedí de nadie porque creo que mientras más me quiero alejar de la realidad, ahí me encuentro también a los otros.
Me llevo la cámara para a hacer retratos de lo que queda.
Retratos de Tina

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